Bitcoin: lo que necesitas saber para empezar a opinar - Primera Parte

En 2008 se envía a un mail, un documento científico firmado por Satoshi Nakamoto, donde sienta las bases del Bitcoin, la nueva moneda virtual.

Las primeras veces que se oía hablar del Bitcoin era como si se refirieran a alguna moneda para juegos de internet y no muchos prestaban gran atención, parecía irrelevante. Es más, el nombre “Bitcoin” sonaba a dinero para niños. Y lentamente, de unos años para acá, el Bitcoin y las más de 700 monedas virtuales que hay en el mercado, empezaron a emerger como un tema recurrente en las secciones de finanzas de periódicos, revistas y blogs. Observamos, desde la barrera, reacciones exacerbadas, como al Gobierno Chino prohibiéndolas expresamente; al Presidente Ejecutivo de JPMorgan, Jamie Dimon, amenazando a sus empleados de correrlos si invierten en Bitcoins; o a las nuevas generaciones que los aman con locura, pues los Bitcoins los liberarán del sistema financiero opresor. Vemos diariamente publicidad de pequeñas empresas financieras ofreciéndonos ser nuestro banco de Bitcoins, hay tutoriales, libros, videos y hasta un documental en Netflix.

¿Pues qué sucedió para que se haya despertado tanto interés? Muy fácil, el precio tuvo un meteórico ascenso en un año, para ser exactos, del 8-sep-16 al 8-sep-17, de $623 USdlls a $4,290 Usdlls (+588%). Entonces, todos volteamos a verlo más en serio y muchas voces emitieron su opinión: algunos expertos piensan que es una burbuja, otros piensan que apenas comienza a tomar valor, otros opinan que es una pirámide, pero lo que emocionó al público inversionista es pensar que hay inversiones tan redituables de tan fácil acceso.  Pero al mercado parece estar olvidándosele que la volatilidad juega en ambos sentidos y que, así como genera utilidades extraordinarias, también puede llevar a pérdidas descomunales.

Queremos también que sepas que en Más Fondos no recomendamos las inversiones en esta moneda -criptomoneda como es su verdadero nombre- ni en los instrumentos que invierten en ella. Lo que motiva el presente artículo es el mantenerte objetivamente informado y que te puedas formar una opinión sobre el tema. Dicen que no hay nada nuevo bajo el sol, pero en este caso estamos frente a un instrumento sumamente original, que gana adeptos todos los días y con el que tarde o temprano todos tendremos que familiarizarnos, aunque sea para decirle: gracias, pero no gracias. 

 

Un poco de historia

Nosotros conocemos el mundo de internet delimitado en la www. En este internet donde todos navegamos diariamente sabemos que hay cierto orden, policía cibernética, códigos de ética, etc. Aun así, nos sentimos vulnerables y procuramos no caer en trampas, dar información o revelar datos personales. Pues bien, esto es solo la capa más externa del internet. Hay otros niveles llamados la red oculta (deep web) donde la vida no es tan pacífica ni tan cuidada, y donde coexisten grandes programadores, libres pensadores, anarquistas, etc., autodenominados ciberpunks que son fuertes críticos de la sociedad y del mundo actual con sus gobiernos, instituciones y organizaciones. Un ejemplo de lo que se maneja en este mundo es Anonymous y Wikileaks.

Desde hace muchos años en la “deep web” se ha buscado una manera de tener un sistema monetario independiente a los gobiernos, bancos, instituciones de crédito, bolsas, etc. Se quería tener una moneda que no pudiera ser manipulada, que viajara por el mundo libremente, que no cobrara comisiones y que nadie pudiera controlar. Una especie de patrón oro moderno, sin que hubiera una mercancía física y tangible de intercambio. Por lo que sabemos, mucha gente trabajó en la idea, programando, encriptando y tratando de aterrizar el concepto de una moneda virtual, anónima, basada en la confianza de sus usuarios, un dinero honesto como ellos le llaman. Muchos fallaron por distintas causas: no se podía centralizar en un solo servidor toda esa información, no podían permitir que alguien robara o creara dinero en un ataque cibernético, el sistema contable no era claro, etc.

En 2008 se envía a un mail de una comunidad de personas involucradas en encriptación, un documento científico firmado por Satoshi Nakamoto, donde sienta las bases del Bitcoin. El documento sorprende por su genialidad, pero a Nakamoto no lo conoce nadie. El 3 de enero de 2009 la red P2P (Peer to Peer, que se refiere a la comunicación entre dos computadoras al mismo nivel) entra en funcionamiento con la creación de los primeros Bitcoins “minados” por él mismo.  Nadie sabe a ciencia cierta cuántos creó, pero se habla de un millón, que si todavía conserva quien quiera que sea Nakamoto, lo lleva a tener una fortuna de $4,500 millones de dólares. Varios programadores se unieron al proyecto y ayudaron en la implementación y corrección de errores, que los hubo, pero que aparentemente están subsanados. En 2011 Satoshi pasó la estafeta del proyecto a Gavin Andresen y simplemente desapareció, dejó de enviar e-mails. Curiosamente se sabe que su nombre se manejó para contender por el Premio Nobel de Economía, pero fue denegado pues no se puede otorgar a un trabajo cuyo autor utilice un pseudónimo o que esté muerto, lo que también es una posibilidad.

 

La estructura del blockchain de Satoshi Nakamoto

Esta es la parte teórica del Bitcoin, te pedimos un poco de paciencia para la explicación que es compleja pero muy interesante.

Vamos primero con una analogía amigable que se utiliza con frecuencia para explicarlo. Supón que se crean 21 millones de e-mails especiales y están escondidos dentro de un programa en el que juegas a ganarte uno de ellos. Tú pones tu computadora a trabajar día y noche para descifrar un código que abra la puerta de salida de uno de estos e-mails especiales. Tu computadora que está compitiendo con otras, encuentra esta clave enorme compuesta de letras y números (alrededor de 34 caracteres) y te da tu e-mail de premio. Este e-mail es la recompensa a tu esfuerzo, vale dinero, tiene un precio. Ahora que está en tu correo decides usarlo, quieres comprar pizza, entonces contactas a la pizzería y le transfieres tu e-mail. Nadie lo puede copiar, duplicar, ni enviar dos veces, tú no guardas ningún respaldo y lo más importante, nadie intervino para decir: “si en efecto él le envió un e-mail a ella y yo lo verifico”. Más aún, nadie te puede cobrar una comisión por el envío de ese e-mail especial.  Y ahora supongamos que tú quieres el e-mail, pero no te gusta jugar, ni quieres bajar el programa ni te interesa forzar tu computadora, pues bien, siempre puedes ir a una tienda de e-mails especiales y comprarlo, un día en mil dólares y al día siguiente en cuatro mil dólares, dependiendo de cuánta gente haya ido a comprar ese día el e-mail especial.

Ya con la idea entremos al tema del protocolo de programación del Bitcoin. El Bitcoin es sencillamente una consecución de números que se almacena en bloques, los bloques se acumulan y forman una cadena, es por esto que a esta tecnología se le llama blockchain.

Para que exista el Bitcoin se necesita de una transacción, un registro entre las dos partes y un sistema que verifique y almacene esa transacción en un bloque.  El código es abierto y no se puede modificar; los “mineros” resuelven la clave encriptada del bloque y sólo entonces éste se cierra dando paso a uno nuevo cronológicamente ordenado. Los mineros son los que certifican estos bloques, por eso hay un robusto sistema de recursos computacionales al servicio de resolver y almacenar toda la información de los bloques.

Como te habrás dado cuenta no hay una autoridad que dé el respaldo (fiat) del dinero como en los sistemas monetarios mundiales ni que apruebe la transacción, no hay banco central, ni bancos comerciales ni tarjetas de crédito. Este intercambio entre dos personas usa el protocolo P2P.

Pero ¿por qué mineros?, ¿quiénes son los mineros? Nakamoto, cuando estructuró el Bitcoin, partió de las características del patrón oro y lo replicó virtualmente. El oro tiene valor en sí mismo universalmente aceptado, ningún gobierno puede imprimir oro para financiarse, es codiciado, hay una cantidad limitada en el mundo y su extracción es lenta, costosa y en menor escala a la deseada.  Los encargados de extraer este oro son los mineros, ya sea los contratados o los que por su cuenta y riesgo desde que tenemos memoria parten a buscar oro por el mundo. Algunos lo encuentran y muchos no. En memoria de estas personas, a la labor de obtener o extraer Bitcoins, se le llama también minería, sólo que ahora no es tan sufrida.

Una de las fortalezas del Bitcoin es que el sistema no está en una sola computadora, y por eso no se puede atacar. Satoshi desarrolló un software accesible a todas las personas que quieran usarlo, que quieran poner a disposición del Bitcoin recursos computacionales. Si tú pones tu computadora a trabajar eres un minero, tu computadora es una mina y vas a almacenar toda la información sobre transacciones de Bitcoins que existen en todo el mundo. Cuando se realiza una transacción el sistema la acumula y después de cierto número de transacciones es necesario cerrar el bloque que jamás podrá ser modificado. Para cerrar el bloque se tiene que descifrar un problema del que ya habíamos hablado. Todas las computadoras compiten para obtener dicho número y la primera que lo logra obtiene una fracción de Bitcoins, y en ese momento comienza la producción de un nuevo bloque.

Y si estás pensando en poner a tu computadora a trabajar día y noche para competir por Bitcoins, es una realidad que puedes hacerlo, pero creo que llegamos un poco tarde a este proceso. Hoy hay empresas con servidores instalados, llamados nodos, que pueden ocupar una planta industrial, incluso ponen celdas solares para no gastar en energía eléctrica y obtener Bitcoins. Pensar en aportar tus recursos puede hoy ser mucho más costoso que redituable. Una computadora casera se desgastará por el uso en muy poco tiempo, tu cuenta de luz resentirá tu nuevo afán de minero, generará muchísimo calor y no serás competitivo en velocidad, por lo que otros te ganarán estos fragmentos de Bitcoin que el sistema va liberando. Disculpa por ser aguafiestas.

La competencia hoy es férrea, al principio los Bitcoins se liberaban sin mucha dificultad, pero a medida que las operaciones aumentan la liberación es más escasa. El sistema producirá 21millones de Bitcoins en total y ahí se terminará la producción. Se estima que el último Bitcoin se cree en el 2030, bajando cada cuatro años las recompensas de Bitcoins. La producción es una línea asintótica que se acerca a los 21 millones. Actualmente se han minado 16.5 millones de Bitcoins.

 

Bitcoins en circulación

Número total de Bitcoins que han sido minados; en otras palabras, la oferta total de Bitcoins en el sistema.

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Fuente: blockchain.info

 

Pero entonces ¿qué va a pasar si se dejan de producir Bitcoins? Sencillamente los Bitcoins se van fraccionando al ganar valor y las fracciones tendrán nombres como microbitcoin o nanobitcoin. Hoy, por su valor, no hemos llegado a fraccionar tanto la moneda. 

Volviendo a la minería, esta actividad es esencial para el Bitcoin, pues a mayor número de mineros se tienen las confirmaciones de las operaciones con mayor velocidad, dándole al sistema credibilidad y confiabilidad. En agosto se mejoró el software para poder acelerar los tiempos de transacción. Esta mejora se llama SegWit2 y se espera una segunda mejora en noviembre del 2017.

 

Cuando quieres Bitcoins, pero no eres un minero

Toda moneda, incluyendo el oro, tiene una paridad de cambio. Si quieres Bitcoins los puedes comprar. La oferta y demanda ha llevado el incremento de precio reciente. Pero ¿dónde los tienes? ¿Cómo los guardas? Necesitas abrir una cuenta con una empresa que sea tu monedero de Bitcoins, también puedes comprarlos en cajeros automáticos de Bitcoins que son pocos. También hay forma de almacenarlos en papel. El tema del monedero del Bitcoin es delicado, es importante que si te decides a abrir tu cuenta, lo hagas con alguna empresa seria en el mercado. Tu información puede ser tan pública o anónima como tú lo decidas.

Como ya mencionamos, China prohibió las operaciones con Bitcoin y la SEC negó el permiso de emitir ETF´s de Bitcoin. En México ha habido pocos pronunciamientos al respecto. El más importante es la equiparación de las criptomonedas con el efectivo en actividades típicas de lavado de dinero. Se sabe que está por enviarse al Congreso la nueva Ley de Tecnología Financiera (Ley Fintech) que regulará a las Instituciones de Tecnología Financiera y a las que manejan activos virtuales.

La realidad es que, hoy, la actividad económica de intercambio de mercancías en Bitcoins es marginal.

Un tema muy delicado que ha contaminado al Bitcoin ha sido su uso en actividades ilícitas.  El primer gran escándalo con el que se le relacionó fue su uso en una página (Silk Road) dedicada a vender drogas online. Se teme que a través del Bitcoin se lave dinero, se financie al terrorismo y se propague la evasión fiscal. No se nos olvide que todas estas actividades ya existían antes del Bitcoin, pero es un hecho que sus características facilitan enormemente la posibilidad de eludir a las autoridades.  Las últimas noticias relacionan fuertemente a Corea del Norte con compras masivas de Bitcoins para eludir los embargos comerciales impuestos por Estados Unidos. Lo único que no nos podemos permitir en temas de inversiones es ser ingenuos.

 

El Bitcoin es una gran idea, pero tal vez todavía sea incompleta y requiera de apoyos fuertes para su desarrollo. Por lo que se vislumbra en el futuro, sus detractores pueden ganarle la batalla.

 

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